Los influyentes exponentes del death metal técnico, Dying Fetus, han confirmado una extensa gira co-estelar por Norteamérica, programada para el otoño de 2026. En este periplo, compartirán escenario con Sanguisugabogg, una de las bandas de death metal que ha captado la atención del público en los últimos años, mientras que los legendarios Crowbar se sumarán al cartel como el acto de apoyo directo. Este anuncio, con más de dos años de anticipación, subraya la magnitud del evento y la expectativa que genera la combinación de estas tres propuestas dentro del espectro del metal extremo.
La gira está programada para iniciar el 17 de septiembre de 2026 en el Franklin Music Hall de Filadelfia y culminará el 24 de octubre en The National de Richmond, Virginia. Este calendario de más de un mes de duración anticipa una serie de presentaciones en diversas ciudades a lo largo de Estados Unidos y posiblemente Canadá, ofreciendo a los seguidores de distintas vertientes del metal pesado la oportunidad de presenciar una alineación que abarca desde la complejidad técnica hasta la contundencia más visceral y el peso del sludge. La anticipación de un evento de esta naturaleza tan a futuro refleja la sólida planificación y el alcance que las bandas y sus equipos buscan para esta serie de conciertos.
Dying Fetus, originarios de Annapolis, Maryland, se han consolidado como una piedra angular del death metal brutal y técnico desde su formación en 1991. Liderados por el vocalista y guitarrista John Gallagher, la banda ha mantenido una trayectoria constante, distinguiéndose por su habilidad para fusionar la velocidad y la brutalidad del death metal con estructuras intrincadas y elementos de grindcore. Su enfoque lírico, a menudo crítico con temas sociales y políticos, añade una capa de profundidad a su propuesta sonora, lo que les ha permitido forjar una identidad inconfundible en un género tan competido.
Por su parte, Sanguisugabogg ha irrumpido en la escena con una propuesta de death metal crudo y sin concesiones, influenciada por la escuela antigua y con toques de slam death. Formados en Columbus, Ohio, han ganado notoriedad rápidamente gracias a su sonido pesado, riffs pegadizos y una estética visual que evoca el horror clásico. Álbumes como Tortured Whole (2021) y Homicidal Ecstasy (2023) los han posicionado como una fuerza emergente con una base de seguidores leales y en expansión, lo que justifica su rol co-estelar en una gira de esta envergadura. Su presencia asegura una inyección de frescura y contundencia en el cartel.
Completando el paquete, Crowbar, desde Nueva Orleans, Luisiana, son considerados arquitectos del subgénero sludge metal. Desde su fundación en 1990 por el vocalista y guitarrista Kirk Windstein, la banda ha sido una influencia fundamental para incontables agrupaciones. Su sonido se caracteriza por tempos lentos y pesados, riffs monolíticos y una atmósfera sombría y melancólica que encapsula la desesperación y la furia. La inclusión de Crowbar en esta gira añade una dimensión de peso y experiencia, así como una diversificación sonora que enriquece la experiencia para los asistentes, ofreciendo una contraparte textural al death metal de Dying Fetus y Sanguisugabogg.
La carrera de Dying Fetus se extiende por más de tres décadas, marcada por una discografía influyente que incluye trabajos clave como Killing on Adrenaline (1998), Destroy the Opposition (2000), y Reign Supreme (2012). Estos álbumes no solo definieron su sonido, sino que también establecieron un estándar para el death metal técnico. La habilidad de la banda para mantener su relevancia y seguir evolucionando sin desviarse de su núcleo brutal ha sido un testimonio de su consistencia artística y su compromiso con el género, lo que los convierte en un pilar del circuito de giras extremas.





