Andreas Kisser, el reconocido guitarrista que ha sido una fuerza fundamental en Sepultura durante casi cuatro décadas, ha comenzado a vislumbrar su porvenir musical después de que la banda complete su gira de despedida global, titulada “Celebrating Life Through Death”. El músico brasileño manifestó recientemente que, si bien el camino exacto aún no se ha definido, tiene la certeza de que este momento marcará el inicio de una fase profesional y personal diferente para él.

La declaración de Kisser surgió durante una conversación con el podcast australiano Everblack, donde abordó las expectativas y los planes que se gestan en su mente ante la inminente conclusión de una de las trayectorias más influyentes en la historia del metal. Con una franqueza característica, el guitarrista expresó la naturaleza de su perspectiva futura: “Lo único de lo que estoy seguro es que será una nueva fase”. Adicionalmente, Kisser mencionó que posee “muchas ideas” para este nuevo capítulo, aunque prefirió mantener los detalles de estas iniciativas en reserva por el momento.

Sepultura anunció su gira de despedida, “Celebrating Life Through Death”, a fines de 2023, señalando el cierre de una carrera que se extiende por más de cuarenta años. Esta serie de conciertos es un tributo a la rica historia de la banda y una oportunidad para que sus seguidores en todo el mundo puedan presenciar sus actuaciones una última vez. Para Kisser, este tour no solo representa la culminación de un largo viaje con Sepultura, sino también la plataforma para meditar sobre lo que vendrá después de este significativo punto de inflexión. La reflexión del guitarrista subraya la importancia de la evolución y la exploración artística incluso después de haber alcanzado un estatus legendario en el género.

Andreas Kisser se unió a Sepultura en 1987, poco después del lanzamiento de su primer álbum de estudio, Morbid Visions, y tras la salida del guitarrista original Jairo Guedz. Su incorporación fue un punto de inflexión decisivo para la banda de Belo Horizonte, Brasil. Con Kisser, la formación que incluía a Max e Igor Cavalera en la voz/guitarra y batería, respectivamente, comenzó a forjar el sonido distintivo que los catapultaría a la fama internacional. Su destreza técnica, su visión compositiva y su habilidad para tejer intrincados riffs contribuyeron a la sofisticación de álbumes seminales como Schizophrenia (1987) y, de manera más notable, Beneath the Remains (1989). Estos trabajos no solo consolidaron a Sepultura como una fuerza vital en el thrash metal, sino que también comenzaron a sentar las bases para una identidad musical más experimental.

La década de los noventa fue testigo de la ascensión global de Sepultura, con Andreas Kisser desempeñando un rol central en la dirección sonora del grupo. Álbumes como Arise (1991), Chaos A.D. (1993) y Roots (1996) redefinieron los límites del metal, incorporando elementos de música tribal y sonidos percusivos de la cultura brasileña. Estas producciones no solo les ganaron elogios de la crítica y una vasta base de seguidores, sino que también abrieron puertas para que otras bandas latinoamericanas exploraran sus propias raíces culturales dentro del metal. Kisser fue el arquitecto principal de muchas de las estructuras y melodías que definieron estas épocas, demostrando una capacidad de innovación que trascendía las convenciones del género.

La partida de Max Cavalera en 1996 representó un desafío significativo para Sepultura. En este momento crítico, Kisser, junto con Igor Cavalera y Paulo Jr., asumió un papel de liderazgo aún más pronunciado para asegurar la continuidad de la banda. La llegada del vocalista estadounidense Derrick Green revitalizó la formación, y Kisser fue fundamental en la redefinición del sonido post-Max. A lo largo de álbumes como Against (1998), Dante XXI (2006) y Kairos (2011), Sepultura demostró una notable resiliencia y una constante evolución, siempre con Kisser aportando su característica visión guitarrística y compositiva. Su capacidad para mantener la esencia de Sepultura mientras exploraba nuevas direcciones es un testimonio de su influencia duradera y su dedicación al proyecto.

Más allá de su trabajo con Sepultura, Andreas Kisser ha explorado diversos proyectos en solitario y colaboraciones que evidencian su versatilidad artística. En 2009, lanzó su álbum solista, Hubris I & II, una obra instrumental que le permitió explorar facetas musicales fuera de las convenciones del metal extremo, incorporando elementos de rock progresivo, música brasileña y jazz. Este disco ofreció una ventana a su amplio espectro de influencias y su habilidad como compositor. Además, Kisser ha participado en supergrupos como De La Tierra, una colaboración con músicos de renombre de Argentina, México y Venezuela, que fusiona el metal con una sensibilidad latinoamericana. Estos emprendimientos externos han consolidado su reputación como un músico integral y creativo.

La decisión de Sepultura de emprender una gira de despedida, aunque agridulce para sus seguidores, se enmarca en una tendencia observable en la industria musical, donde bandas con extensas trayectorias optan por un cierre ceremonial. Esto no siempre implica una retirada completa de la escena, sino más bien una transición hacia nuevos horizontes creativos para sus integrantes. Para músicos del calibre de Kisser, que han dedicado la mayor parte de su vida adulta a un único proyecto, el final de una era abre la oportunidad de canalizar su energía y experiencia en direcciones previamente inexploradas, ya sea a través de nuevas bandas, proyectos solistas o incursiones en otros campos artísticos.