Steve Edward Duren, reconocido en la escena como Blackie Lawless, cumple 70 años el 4 de septiembre. Su trayectoria como vocalista, guitarrista y bajista se consolidó tras una breve estancia en los New York Dolls, formación neoyorquina de 1971 que, pese a su escaso éxito comercial y disolución en 1975, sentó las bases estéticas y energéticas del glam metal posterior. Esa experiencia funcionó como plataforma para que Lawless liderara W.A.S.P., agrupación formada en Los Ángeles en 1982 que se integró en la escena del Sunset Strip y se distinguió por una propuesta de shock rock que combinaba imagen, letras y puestas en escena deliberadamente transgresoras.
La identidad sonora de W.A.S.P. se materializó con «I Wanna Be Somebody», tema que abre su álbum debut homónimo de 1984. La pieza operó como un himno generacional sustentado en guitarras contundentes y un estribillo estructurado para el coreo colectivo. La letra articulaba el deseo de abandonar una existencia monótona para alcanzar relevancia en el ámbito elegido, una aspiración que Lawless transformó en bandera para una juventud insatisfecha con los parámetros establecidos.
«L.O.V.E. Machine» consolidó la reputación de la banda como uno de los conjuntos más polémicos de la escena estadounidense. El tema presentaba a un hombre como una máquina diseñada para el sexo, lo que convirtió a W.A.S.P. en blanco prioritario del PMRC, el comité liderado por Tipper Gore que perseguía lo que calificaba como «modas alarmantes» en la música popular. La provocación no buscaba sentar cátedra moral, sino funcionar como herramienta de entretenimiento y transgresión, una postura que escaló hasta la simulación de agresiones a religiosas en los escenarios.
«Wild Child» abría el segundo disco de la agrupación, The Last Command (1985), certificado como disco de oro por la RIAA y compuesto por Lawless junto al guitarrista Chris Holmes. A diferencia de los cortes explícitamente sexuales, esta pieza incorporaba un componente romántico y aventurero: el protagonista se definía como un espíritu indomable en busca de pareja, dinámica que el videoclip materializaba mediante la persecución de una mujer vestida de rojo que se esfumaba al intentar acercarse. La trascendencia del corte traspasó generaciones, como demuestra que Alexi Laiho, líder de Children of Bodom, adoptara el apodo «Wildchild» en referencia directa a esta canción.
«Blind in Texas» representó el lado desenfadado de la formación, alejado de pretensiones conceptuales. El narrador recorría la geografía texana consumiendo whisky y cócteles hasta quedar completamente fuera de combate. La génesis del tema, sin embargo, desmentía su propia letra: Lawless reveló en una entrevista de 2025 que la canción nació en Minnesota, durante una fuerte tormenta de nieve, y fue inspirada por la primera visita que la banda realizó al estado de la Estrella Solitaria.
Ningún repaso de la primera etapa de W.A.S.P. puede omitir «Animal (Fuck Like a Beast)», corte que Capitol Records retiró del debut homónimo por temor a que las grandes cadenas comerciales rechazaran distribuir el álbum. La exclusión no impidió que el tema integrara los «Filthy Fifteen», la lista de quince canciones que el PMRC consideraba especialmente ofensivas. Para Lawless, la inclusión en ese catálogo equivalía a una victoria sobre los sectores que pretendían anclar a la sociedad en el pasado, consolidando la estrategia de epatar como motor creativo y escudo contra la irrelevancia.
La evolución posterior de Lawless plantea interrogantes sobre la coherencia entre el artista y el individuo. El mismo que defendía el derecho a ofender con temas como «Animal» o «L.O.V.E. Machine» se redefine hoy como cristiano practicante y ha manifestado apoyo público a Donald Trump. Esta transición, lejos de ser un fenómeno aislado en el rock duro, ilustra las contradicciones de una generación que construyó su identidad sobre la provocación y terminó buscando anclajes en valores tradicionales. La música, no obstante, permanece como documento de su época, independiente de las reconversiones personales de su creador.
W.A.S.P. nunca buscó la masividad convencional, pero su influencia se mide en términos de actitud y resistencia. Con más de 12 millones de discos vendidos a nivel mundial, la formación mantuvo el control absoluto sobre su proyecto, alternando períodos de alta visibilidad con etapas de deliberado hermetismo. La consistencia de su propuesta, aun con los altibajos creativos inherentes a una carrera de décadas, distingue a Lawless de contemporáneos que dependían de alineaciones variables o de mutaciones estilísticas forzadas.
Los cinco temas seleccionados por Alfredo Villaescusa funcionan como radiografía de una estrategia deliberada. «I Wanna Be Somebody» establecía la aspiración, «L.O.V.E. Machine» y «Animal» ejecutaban la provocación, «Wild Child» añadía complejidad emocional y «Blind in Texas» demostraba que la banda podía relajarse sin perder identidad. La celebración de los 70 años de Lawless coincide con un momento de revisión histórica para el metal de los ochenta, donde la vigencia de estos cortes no depende de la adhesión ideológica actual, sino de su capacidad para definir, en su momento, los límites de lo permitido en el género.



