Caleb Shomo, vocalista y principal compositor de Beartooth, declaró públicamente ser un hombre gay orgulloso mediante un comunicado publicado en redes sociales el pasado fin de semana. La revelación pone fin a semanas de especulación sobre su vida personal que se intensificaron tras la recepción mixta del sencillo Free, estrenado meses antes. La noticia generó reacciones polarizadas en la comunidad del rock y el metal, desde comentarios homofóbicos hasta mensajes de respaldo de figuras consolidadas del género.
Beartooth es una banda estadounidense de metalcore originaria de Columbus, Ohio, fundada por Shomo en 2013 tras su partida de Attack Attack!, agrupación donde comenzó como tecladista y vocalista a los quince años. El proyecto nació como un vehículo personal para canalizar luchas internas, con cuatro álbumes iniciales marcados por la autodepreciación, la exploración de una educación religiosa estricta y los estados de depresión. La discografía de la banda incluye Disgusting (2014), Aggressive (2016), Disease (2018), Below (2021) y el próximo The Surface, anunciado para este año.
La canción Free, lanzada como anticipo del nuevo material, despertó críticas por sus elementos pop y un video donde Shomo aparece con atuendos llamativos y maquillaje. Algunos fanáticos y músicos ridiculizaron la propuesta. Chris Fronzak, vocalista de Attila, publicó en X una broma homofóbica aludiendo a que Shomo había abandonado una letra de su apellido; posteriormente se disculpó. En contraste, David Draiman de Disturbed elogió la expresión artística del cantante, comparándolo con David Bowie y Freddie Mercury por atreverse a llevar el rock a territorios poco explorados con poder y elegancia.
Shomo eliminó su cuenta personal de Instagram tras la oleada negativa, aunque regresó a la plataforma a principios de este mes. Semanas después de la polémica, Beartooth estrenó Pure Ecstasy, tema que da nombre al álbum que saldrá el 28 de agosto. La agrupación tiene programada una gira estadounidense de presentación que arranca en noviembre, lo que posiciona el comunicado de Shomo en un momento de alta visibilidad para el proyecto.

El texto completo de Shomo aborda directamente el proceso previo a su declaración. "Ha habido mucha especulación sobre mi vida personal últimamente y me siento obligado a aclarar las cosas antes de que afecte más a quienes amo. Soy un hombre gay orgulloso. Es algo que he estado desempacando y enfrentando en mi vida desde hace bastante tiempo. Ha sido difícil navegar los sentimientos sobre el tema y descubrir qué hacer con este hecho", escribió.
El cantante conectó su revelación con la evolución creativa de Beartooth. Señaló que los cuatro primeros discos exploraron el odio a sí mismo y la desesperanza desde una postura autodestructiva, material que agradece pero que en ocasiones le produce vergüenza por no haber indagado en las causas profundas. Durante una década, admitió, enterró esos sentimientos con alcohol. La decisión de dejar las bebidas lo llevó a explorar por qué se sentía de esa manera, proceso que definió como un camino directo hacia la reconciliación con su sexualidad y, eventualmente, hacia el amor propio.
Antes de componer una sola nota del álbum en círculos, Shomo estableció que se expresaría de manera integral y sin atenuantes, tanto en la música, las letras como en su imagen pública. "Creo que es imposible amar cada parte de ti cuando no te enfrentas a cada parte de ti de frente. Estoy tratando de estar finalmente orgulloso de quién soy y creo que esto es una parte enorme de ese viaje", añadió en su mensaje. La postura implica un giro significativo respecto a la estética contenida de los primeros años del grupo.
La historia de Shomo resuena con trayectorias documentadas en el rock desde décadas anteriores, cuando figuras como Bowie o Mercury desafiaron las convenciones de género y sexualidad en escenarios masivos. Sin embargo, el contexto actual difiere: los artistas operan en un ecosistema donde las redes sociales amplifican tanto el apoyo como el acoso en tiempo real. El caso reciente de Fronzak ilustra la tensión entre la cultura del comentario instantáneo y las expectativas de rendición de cuentas que han ganado peso en la industria.
La comunidad LGBTQIA+ dentro del metal y el rock ha ganado visibilidad gradual en los últimos años, aunque la escena históricamente ha sido dominada por estéticas hipermasculinas que dificultaban la apertura pública. La declaración de Shomo llega en un momento donde agrupaciones como Judas Priest, con Rob Halford, o Ghost, con Tobias Forge, ya transitaron procesos similares con distintos grados de exposición mediática. La diferencia radica en que Shomo lo hace en una etapa temprana de su carrera como frontman consolidado, con la mitad de su discografía aún por escribir.
Beartooth se encuentra en una encrucijada comercial y creativa. El giro hacia sonoridades más accesibles en Free y Pure Ecstasy sugiere una apuesta deliberada por expandir su base de oyentes, aunque arriesga alienar al público tradicional del metalcore. El comunicado de Shomo, lejos de ser un aparte biográfico, se presenta como pieza central de esa transformación: la coherencia entre vida y obra como argumento de legitimidad artística. El éxito o fracaso de esa apuesta se medirá en la recepción del álbum y la asistencia a la gira programada.
El mensaje de Shomo cerró con un llamado a quienes enfrentan procesos similares. "Animo a cualquiera que esté luchando con quién es a darse gracia. Darse paciencia. Ser honesto consigo mismo. Hacer el trabajo duro en lugar de enterrarlo tan profundo como puedas pensando que cambiará como hice yo. Mantener estas cosas adentro solo te lastima a ti y a quienes te rodean", reflexionó. La frase explicita el costo personal de haber postergado la aceptación durante años de éxito profesional creciente. Shomo ofreció además gratitud a quienes le mostraron amor incondicional o apoyaron abiertamente a la comunidad queer en su presencia, reconociendo una deuda que describe como impagable.




