Frank Ferrer ofrece su primera entrevista tras abandonar Guns N' Roses. En diálogo con Rolling Stone, el baterista describe la separación como un cierre natural y desprovisto de dramatismo. "Todo llega a su fin. Todo simplemente llega a su fin. Y he dicho esto antes, sabía que esto no iba a ser para siempre. Estaba tan feliz de haberlo hecho cuando lo hice, y ahora estoy haciendo otras cosas. Es realmente así de simple", señala. La conversación, publicada en julio de 2026, marca su primera aparición mediática desde la salida amistosa anunciada el año previo.

La salida del músico, junto con la incorporación de Isaac Carpenter como su reemplazo, se anunció en marzo de 2025. La agrupación calificó el movimiento como una salida amistosa. Ferrer expresó entonces gratitud por el tiempo compartido, aunque admitió sentir decepción porque ese capítulo concluyera. Ahora, en pleno 2026, mantiene la misma postura mesurada, alejada de polémica y centrada en las oportunidades que se abren fuera de la esfera del grupo.

Durante la conversación publicada en julio de 2026, el artista detalla cómo recibió la noticia. "No pasó nada dramático [cuando le comunicaron la decisión de la banda], no. No nos peleamos ni nada por el estilo. No. No tengo muchas expectativas. No voy por la vida pensando que las cosas son de cierta manera. Más bien las tomo como vienen. No sé si es porque crecí pobre en Nueva York. Si tienes expectativas, tienes decepciones, y trato de no tener decepciones. A veces lo extraño y a veces no, como con cualquier cosa en la vida. Solo porque ya no toque con ellos no significa que no tenga a todas esas personas en mi vida. Así era ayer y así es hoy, punto. ... Agradezco el cariño que la base de fans me ha dado, cómo me aceptaron y me hicieron sentir parte del legado. Un gran agradecimiento a la gente que apoyó a la banda y que me vio como un miembro. Creo que eso es algo cool", explica.

El percusionista se unió alrededor de 2006, inicialmente como sustituto temporal de Bryan "Brain" Mantia, quien había ingresado en 2000, y posteriormente como miembro fijo de la alineación. Brain le pidió directamente cubrir la gira mientras atendía a su esposa y su bebé recién nacido. "Brain me dijo: 'Oye, esto es un gran asunto, y tienen un par de discos grabados. Pero lo más importante es que de alguna manera tienes que hacer que se sienta como tuyo. Esa es la única forma en que vas a poder continuar'", recuerda. Ese consejo definió su permanencia de dos décadas.

Sobre su primera práctica con el grupo, el baterista rememora la presión del momento y la decisión de no guardarse nada. "Fue enorme. Fue un gran asunto. Definitivamente lo vi así. ... Tenía un par de canciones en mi bolsillo, y recuerdo haber pensado: 'Lo suelto. Voy a tocar tan duro y tan agresivo como pueda. Voy a dejarlo todo ahí afuera.' Toqué como si estuviera en un concierto, definitivamente", comparte. La estrategia funcionó y lo consolidó tras la batería en una etapa de reconstrucción para el conjunto.

Fue uno de los músicos que participaron en el último álbum de estudio del conjunto, editado en 2008. Durante los ensayos escuchó por primera vez los demos del material. "Fue algo estresante, pero emocionante-estresante, no 'Oh, Dios mío, ¿qué voy a hacer?' Era más como, 'Oh, mierda, tengo que aprenderme esto'," confiesa. Sobre el resultado final, opina: "En este punto, la banda es una banda diferente. No es las dos versiones anteriores del grupo. Creo que recibió mucho odio por todo el proceso y por quién era Axl, pero el disco es potente. Creo que el disco es excelente."

Preguntado si le afecta ver al conjunto en vivo con Carpenter, responde con pragmatismo. "No diría que es algo emocional. Es Guns N' Roses, hermano. ¿Sabes a lo que me refiero? Es simplemente esta máquina que existe esté yo o no. Y como dije antes, a veces lo extraño, a veces no, pero siempre agradecido de haberlo hecho. Todavía me mantengo en contacto con algunos de esos tipos, definitivamente. He visto clips de Isaac tocando con él. Y es un gran baterista. Es cool, y él y Duff [McKagan, bajista] se conectan, y parecen felices tocando juntos, así que está cool", señala.

Sobre su vínculo con el vocalista y una posible reunión musical, descarta resentimiento. "No creo que haya sido una situación donde necesitáramos tener una conversación de corazón a corazón, y estoy seguro de que él y yo nos volveremos a juntar. Estoy seguro de que nos reuniremos. Creo que fue simplemente que las cosas cambian. Nada permanece igual, eso es todo. ... De nuevo, no lo espero. No espero nada. Pero estoy seguro de que algún día Axl y yo nos veremos, pasaremos el rato y tal vez toquemos juntos, tal vez no. No lo sé. No hay animosidad. Ninguna", contempla.

La permanencia de casi dos décadas del artista lo convirtió en una figura clave durante una etapa de transición para la agrupación. Su llegada coincidió con la era posterior a la formación clásica y la estabilización de la alineación que eventualmente llevaría a la reunión parcial de los miembros originales. A diferencia de otros cambios drásticos en la historia del grupo, esta salida se presentó sin conflictos públicos ni declaraciones hostiles, algo poco común en la trayectoria del conjunto californiano.

Tras veinte años dentro del círculo, el baterista enfoca su energía en nuevos proyectos personales. No descarta colaboraciones futuras ni cierra puertas con sus antiguos compañeros. La entrevista deja en claro que, para él, el ciclo concluyó sin rencores y con la certeza de que cada etapa musical tiene su propio tiempo y su propio final. El mensaje subyacente es de aceptación: los capítulos terminan, pero los vínculos y el legado permanecen intactos.