Tras veinticinco años de trayectoria, Airbourne presenta su nuevo álbum homónimo, un registro que marca la primera incursión de la formación con el productor sudafricano Robert John «Mutt» Lange y el cantautor canadiense Bryan Adams. El trabajo incluye dos cortes supervisados por ambos: «Here She Comes» y «Who Put The Rhythm In You». La primera de estas composiciones introduce una inflexión estilística hacia un sonido más próximo a Def Leppard, alejándose parcialmente de la identidad ac/dciana que ha definido al grupo desde sus inicios.

La decisión de titular el disco con el nombre de la banda respondió a la imposibilidad de seleccionar un único tema que condensara la intención del conjunto. Joel O’Keefe explicó a Blabbermouth.net que la cohesión del material desaconsejaba destacar una sola pista: «Cada vez que lo poníamos, decíamos: "Es un álbum. Nos propusimos hacer un álbum. Hemos hecho un disco; es un álbum. Puedes elegir escucharlo de principio a fin o no"». El guitarrista añadió que la presión competitiva por encontrar denominaciones memorables complica el proceso creativo actual, descartando títulos genéricos o excesivamente explícitos.

El acercamiento a Lange constituyó un hito para los hermanos O’Keefe, quienes desde su juventud en Australia habían estudiado la obra del productor en discos como «Highway To Hell», «Back In Black», «Pyromania» y «Hysteria». Joel reconoció la ansiedad que generó enviarle material, subrayando el impacto técnico de Lange en la industria: «Si no hubiera Mutt Lange en el planeta... no habría "Back In Black" ni "Highway To Hell". No habría "Hysteria" ni "Pyromania". Ni "4" de Foreigner. "Jukebox Hero"». Según O’Keefe, la intervención de Lange transformó la captación de baterías, guitarras y voces, permitiendo que AC/DC trascendiera el estatus de banda de culto tras «Powerage» y alcanzara difusión masiva en Estados Unidos.

La colaboración con Adams, autor de «War Machine» para Kiss, añadió una dimensión formativa al intercambio. O’Keefe contrastó esta experiencia con su historial académico: «No podía concentrarme en la escuela de ninguna manera. Todas mis boletas decían: "Joel no presta atención... Joel no hace su tarea"». Sin embargo, ante la guía de Lange y Adams, el músico afirmó haber prestado atención a cada detalle, calificando el proceso como «la escuela a la que quiero ir» y destacando el valor de aprender de figuras que han diseñado su oficio durante décadas.

Airbourne

La grabación se desarrolló en Music Farm Studio, ubicado en una zona selvática cercana a la localidad costera de Byron Bay. Las condiciones naturales impusieron obstáculos inusuales: la presencia de arañas y serpientes venenosas, junto con variaciones climáticas que desafinaban las guitarras e interrumpían el suministro eléctrico del equipo. A pesar de estas dificultades, la agrupación optó por registrar todo el material en cinta magnética, una decisión técnica que Joel calificó como un retorno deliberado a métodos de producción clásicos.

El sonido resultante mantiene la esencia directa que caracteriza a la formación, aunque con una mayor elaboración en las secciones corales. «Here She Comes» ejemplifica esta orientación hacia estructuras más accesibles, sin abandonar la energía rítmica previa. La banda ha cultivado desde sus orígenes una afinidad por los estribillos colectivos, inspirados en parte por el legado del estudio Little Mountain Sound de Vancouver, donde Metallica registró porciones de su material, lo que explica la incorporación de ciertos matices sonoros canadienses en el registro.

Airbourne se formó en Warrnambool, Victoria, a finales de 2001, con los hermanos Joel y Ryan O’Keefe como miembros fundacionales junto a David Roads. Su propuesta se enmarca en la tradición del hard rock australiano, un género cuyo referente principal, AC/DC, se constituyó en Sídney en 1973 y es citado como influencia formativa para la nueva ola del heavy metal británico, incluyendo a Def Leppard. Esta línea de herencia sonora se refleja en la búsqueda de claridad instrumental y potencia rítmica que ha guiado la producción del nuevo disco.

El registro homónimo consolida la apuesta por la integridad del formato álbum frente a la fragmentación contemporánea. Al priorizar la grabación analógica y la cohesión temática, Airbourne reafirma su compromiso con el hard rock sin adornos, validando la experiencia de trabajar con productores históricos. El resultado es un trabajo que equilibra la reverencia por los clásicos con la búsqueda de un sonido propio, respaldado por la disciplina técnica y la influencia de figuras que redefinieron la producción musical moderna.