Steve Edward Duren, conocido en la escena como Blackie Lawless, cumple 70 años este 4 de septiembre. Vocalista, guitarrista y bajista, su trayectoria incluye una breve estancia en los New York Dolls antes de consolidarse como líder de W.A.S.P., formación esencial del heavy metal estadounidense. Con motivo de esta fecha, se revisan cinco canciones que definieron su identidad artística y su impacto en la cultura del género.
Su paso por los New York Dolls, banda de glam rock formada en Nueva York en 1971 y disuelta en 1975 tras dos álbumes, lo expuso a un estilo energético y descuidado que influiría en el punk y el glam metal posterior. Esa experiencia temprana en el rock neoyorquino sentó las bases para su comprensión del espectáculo, elementos que trasladaría a su propio proyecto con una intensidad y una estética deliberadamente confrontacional.
“I Wanna Be Somebody” pertenece al álbum debut homónimo de W.A.S.P., publicado en 1984, y funcionó como un himno generacional. El tema combina guitarras contundentes con un estribillo diseñado para ser coreado, reflejando una actitud provocadora que marcó gran parte de la carrera del grupo. La letra aborda el deseo juvenil de escapar de la monotonía y encontrar relevancia en el ámbito elegido, un anhelo que resonó con la audiencia de la época.
“L.O.V.E. Machine” consolidó la reputación de W.A.S.P. como una de las bandas más polémicas de la escena estadounidense de los años ochenta. El título alude a un hombre que se considera una máquina diseñada para el sexo, una provocación deliberada que sirvió de ariete contra el PMRC, el comité liderado por Tipper Gore que buscaba regular el contenido de la música popular. La intención no era sentar cátedra moral, sino divertirse y desafiar a quienes pretendían controlar la expresión artística.
“Wild Child” abre el segundo disco de la banda, ‘The Last Command’ (1985), y fue compuesta por Lawless junto al guitarrista Chris Holmes. A diferencia de la provocación puramente sexual de otros temas, esta pieza incorpora un componente más romántico y aventurero, presentando a un espíritu indomable en busca de pareja. El vídeo muestra a Blackie persiguiendo a una mujer de rojo que desaparece al acercarse, una imagen que reforzó la trascendencia del tema, hasta el punto de que el difunto líder de Children of Bodom, Alexi Laiho, adoptó el apodo “Wildchild” en su honor.
“Blind in Texas” representa el lado más desenfadado del catálogo de W.A.S.P., un tema de hard rock juerguista que narra el recorrido de un personaje por la geografía texana consumiendo whisky y cócteles hasta quedar fuera de combate. En una entrevista de 2025, Lawless aclaró que la canción nació en Minnesota durante una fuerte tormenta de nieve, lejos del escenario que describe, aunque se inspiró en la primera visita de la banda al Estado de la Estrella Solitaria.
“Animal (Fuck Like a Beast)” simboliza el espíritu de la primera etapa de W.A.S.P., cuando la provocación era un objetivo central. Capitol Records decidió retirarla del álbum debut por temor a que las grandes cadenas de tiendas se negaran a vender el disco, pero la censura no evitó que ingresara en los “Filthy Fifteen” del PMRC, la lista de canciones consideradas ofensivas por el comité. Para la formación, aquel revuelo funcionó como una victoria frente a los sectores que pretendían anclar a la sociedad en el pasado.
W.A.S.P., formada en Los Ángeles en 1982, se integró en la escena del Sunset Strip y se reconoció por su imagen de shock rock, sus letras y sus actuaciones en directo. La banda ha vendido más de 12 millones de discos en todo el mundo, y sus dos primeros álbumes de estudio fueron certificados como oro por la RIAA. Este éxito comercial coexistió con una estética teatral y una confrontación constante con las normas morales de la época, diferenciándolos dentro del hard rock y el glam metal.
La evolución personal de Lawless contrasta con su etapa transgresora. El mismo artista que en los ochenta simulaba una violación a una religiosa en el escenario y enfrentaba al PMRC se define hoy como cristiano y ha alabado a figuras como Donald Trump. Esta transformación ideológica no borra el impacto histórico de su obra, pero introduce una tensión evidente entre el legado artístico de sus inicios y sus posiciones actuales.
A sus 70 años, el legado de Blackie Lawless permanece vinculado a la resistencia contra la censura musical en Estados Unidos. Su enfrentamiento con el PMRC y la inclusión de sus temas en listas de contenido considerado inaceptable anticiparon debates posteriores sobre el etiquetado y la libertad de expresión en la industria. La revisión de estas cinco canciones permite evaluar una carrera que oscila entre la provocación deliberada y la reflexión tardía, consolidando su lugar en la historia del metal.



