Las ventas de CD superaron a las de vinilo en Estados Unidos durante el primer semestre de 2026, según el reporte de mitad de año publicado por Luminate en julio. El formato compacto registró un crecimiento superior al 16% en comparación con el año anterior, mientras que el vinilo apenas aumentó un 2.4%. Casi el 10% de ese repunte se atribuye a lanzamientos de K-pop, aunque incluso sin ese segmento el CD mantuvo un alza del 6.7%.

La popularidad del CD comenzó a declinar durante la década de 2000, cuando las plataformas digitales y el streaming se convirtieron en el medio predominante para consumir música. Paralelamente, el vinilo inició una recuperación gradual que se aceleró en 2007 y mantuvo una tendencia ascendente constante durante años. Sin embargo, esa trayectoria parece haber encontrado un punto de inflexión.

En 2021, Billboard reportó que las ventas de CD mejoraron por primera vez desde 2004, con un incremento modesto del 1.1%. Esa señal temprana anticipó el fenómeno que ahora se consolida. La pregunta central es qué factores están provocando este desplazamiento entre formatos físicos después de dos décadas de dominio casi alterno.

Un veterano de la industria musical con vínculos profundos en el retail independiente y el formato vinilo, que solicitó permanecer en el anonimato, ofreció su perspectiva sobre las causas del cambio. "Sería absurdo afirmar que el costo de un formato que triplica el precio de otro no está impulsando a algunas personas a elegir la opción más barata", señaló la fuente. Agregó que "el precio de un disco de vinilo ajustado por inflación está más o menos alineado con lo que siempre ha sido".

El contexto numérico refuerza esa observación. Según datos de Keep 'Em Spinning extraídos de Discogs, el costo promedio de un vinilo nuevo en 2025 fue de 37.22 dólares, lo que representa un aumento del 24% desde 2020. El informe identificó tres factores detrás de esa alza: la capacidad limitada de las plantas de prensado, la inflación general y la demanda particular del público de la Generación Z.

La fuente cuestionó directamente la narrativa sobre la escasez de capacidad de prensado. "No estamos en una situación como durante la pandemia, donde la demanda superaba con creces la capacidad global y esperabas seis, nueve o doce meses a que llegaran los discos. Eso simplemente no es el caso actual", explicó. "Puede haber plantas individuales con retrasos, lo que exige más flexibilidad sobre dónde encargar los trabajos. Pero la capacidad instalada total puede manejar todo el volumen que estamos inyectando al sistema".

El experto sí reconoció que la inflación y el encarecimiento de los combustibles han impactado los costos finales. Frente a ese escenario, la posibilidad de que el CD recupere su posición como formato dominante parece remota desde la óptica industrial. "Tendrían que surgir fuerzas que actualmente no están sobre la mesa para que la industria migre realmente de un formato a otro, y no veo eso venir. No hay nada en el horizonte cercano desde la perspectiva de los participantes del mercado que indique un cambio de esa magnitud".

La comparación histórica de precios ofrece un matiz adicional. El especialista contrastó los valores actuales con los de las décadas de 1980 y 1990, cuando el CD desplazó al vinilo como formato principal. Según su análisis, el incremento nominal del vinilo resulta menos dramático cuando se considera la inflación acumulada, aunque admitió que la diferencia absoluta con el CD sigue siendo considerable.

El mercado actual presenta una paradoja: las tiendas físicas están optimizadas para vender vinilo, con espacios de exhibición diseñados para ese formato, mientras que el CD ocupa un lugar secundario en el retail. Esa infraestructura comercial constituye una barrera de entrada para cualquier resurgimiento masivo del compacto, independientemente de las fluctuaciones en las cifras de ventas.

El fenómeno del K-pop como motor de crecimiento del CD merece atención aparte. Cerca de una décima parte del repunte de 2026 proviene de ese género, donde el álbum físico se valora principalmente como un artículo coleccionable. Ese modelo de consumo, poco replicable en otros géneros, distorsiona parcialmente las tendencias generales del mercado.

La pregunta sobre si el vinilo dejará de ser el formato físico más popular permanece abierta, aunque el experto consultado descarta un cambio estructural inmediato. Las variaciones cíclicas entre formatos responden a factores económicos, demográficos y de oferta que no necesariamente indican una transición definitiva. El consumidor actual, especialmente quienes descubren la música física a través del streaming, evalúa cada vez más la relación costo-beneficio entre alternativas que coexisten en un mercado fragmentado.

Las cifras de 2026 confirman que el CD mantiene relevancia como formato de consumo musical, aunque su crecimiento porcentual parte de una base considerablemente menor que la del vinilo. La industria continuará monitoreando si esta tendencia se consolida o si responde a factores coyunturales como la inflación y los patrones de consumo de mercados específicos.