El festival Mazarock ha vuelto a celebrarse tras 43 años de interrupción, convirtiendo su edición de 2026 en un hito para la memoria del rock español. El evento reunió en Mazarrón, Región de Murcia, a bandas fundamentales del panorama estatal como Barón Rojo, Obús, Medina Azahara y Mägo de Oz, en una jornada que el fundador de Mariskal Rock describió como una descarga tanto musical como emocional. La espera de más de cuatro décadas convierte este regreso en uno de los fenómenos más singulares de la historia de los festivales ibéricos.

La génesis del Mazarock se remonta a 1982, año en que se fraguó la revista Heavy Rock en Londres. Según relata la crónica, la publicación nació a raíz del suceso de Barón Rojo con la grabación del ‘Volumen Brutal’ y la portada que la entonces incipiente Kerrang! dedicó a los músicos con Armando de Castro en primer plano. La confluencia entre esa cobertura periodística y los programas de radio compartidos con el corresponsal Richard González fue clave para el nacimiento del festival en la playera murciana. El proyecto requirió convencer a residentes y autoridades de que el heavy metal constituía una expresión cultural legítima, superando la etiqueta de violencia que sectores retrógrados intentaron imponer.

El cartel de la edición de 2026 mantuvo tres de las formaciones que ya habían participado en aquella primera cita. Los hermanos De Castro abrieron la jornada defendiendo su legado con gran dignidad, mientras el público coreaba los himnos que consolidaron su proyección internacional. Barón Rojo, agrupación de heavy metal madrileña que alcanzó repercusión internacional en la década de 1980, está liderada por Carlos y Armando de Castro, procedentes de Coz, y es considerada una de las referencias más importantes del hard rock español. Su nombre rinde homenaje a Manfred von Richthofen, referencia también de su canción homónima de 1981, y en 2017 fueron ubicados en el puesto 18 de la lista de las 50 mejores bandas de rock español de Rolling Stone.

Medina Azahara presentó una formación encabezada por Manuel Martínez, acompañado de Paco Ventura y Manuel Ibáñez. El conjunto se encuentra actualmente en medio de una gira de despedida, tras la cual sus miembros preparan nuevos proyectos. La banda ha mantenido durante décadas una posición de referencia dentro del rock estatal, con un repertorio que ha trascendido generaciones de oyentes.

Obús cerró la jornada ya entrada la madrugada con un concierto destacado por su poderío y comunicación. Fortu y Paco, pilares históricos de la formación, demostraron que la energía escénica del grupo permanece intacta. La banda ha sido durante cuatro décadas uno de los nombres ineludibles del heavy metal en español, con una trayectoria que ha contribuido a la consolidación del género en el país.

Mägo de Oz ocupó el espacio intermedio entre Medina Azahara y Obús, ofreciendo una actuación descrita como apoteósica en manos de la gran orquesta del metal nacional. La formación, compuesta por diez músicos dirigidos por los fundadores Txus y Moha, atrajo una notable presencia de público joven que, según el editorial, garantiza un futuro imparable para el movimiento. El grupo ha experimentado en los últimos años un resurgimiento que lo sitúa como una de las agrupaciones con mayor capacidad de convocatoria.

La apertura del festival correspondió a dos bandas locales de Cartagena: Malagente, descrita como rock cañero de ilustres veteranos en la línea de M-Clan, y Turbina, con un sonido grunge muy potente a lo Soundgarden. Ambas formaciones sirvieron para destacar la altísima calidad de músicos que se fraguan constantemente en la Región de Murcia, territorio reconocido por algunos artistas y público como cuna de grandes nombres del rock estatal.

El texto introduce una dimensión memorialística que trasciende lo estrictamente musical. Desde el escenario, el autor evocó a los miembros del equipo fundacional de Heavy Rock que ya no están presentes: Yeyo González, Mariano García, José María Esteban, conocido como Inspector Pectol, así como a otros colaboradores de aquella primera redacción ubicada junto al Senado y el Teatro Real de Madrid: Tato Puerto, Andrés Vogel, Mariano Fernández y Susana Mendo. La presencia de familias completas, con padres, hijos y nietos, funcionó como reflejo visible de la transmisión generacional del género.

La supervivencia de la propia revista aparece como paralela a la del festival. Se recuerda que los editores de la publicación enfrentaron una crisis en 2011 y estuvieron a punto de tirar la toalla. La recuperación del Mazarock se presenta como confirmación de que tanto el evento como la revista regresaron para quedarse, con sorpresas anunciadas para la próxima edición. El editorial se cierra con una cita de La Odisea de Homero sobre el destino ineludible, marco literario para un relato que multiplica por cuatro la espera de Odiseo. El texto completo se publica en el número 484 de La Heavy, junto a contenidos sobre Accept, Judas Priest, Airbourne y Kamelot.